El Consejo Estudiantil se destacó hoy con la celebración del Día del Maestro (a). Hubo teatro, baile, poesía, palabras y presentes que resaltaron el papel de los educadores en Colombia y en el Colegio RAFAEL BERNAL JIMÉNEZ.
Un homenaje a mis maestros.
Hace ya hace más de 10 años que no he vuelto a las aulas en calidad de estudiante. Hoy recordé a quienes fueron mis maestros en primaria, bachillerato y universidad. Este es un homenaje a ellos ya a nuestros profesores del RBJ.
Lo primero que recuerdo es que tenían una elegancia particular, se veían distinguidos, especiales y con un aire que inspiraba mucho respeto. Nunca tuve maestros mal hablados, groseros o pasados en sus comentarios. Eran exigentes, serios y disciplinados en lo que hacían. Llegaban a tiempo, organizaban sus salones, amaban lo que hacían y me hacían sentir que lo que enseñaban era tan valioso que no podía perder clase. Eran otros tiempos, eran otras posibilidades.
Recuerdo a la profesora Elizabeth de Camacho, mi profesora de español, hablaba de manera impecable. Estimuló en mis los deseos por escribir y unido a ellos, el entusiasmo por leer.
No puedo dejar de pensar en Numael Hernández, mi profesor de gimnasia. Era un señor de sesenta años con una vitalidad, salud y fortaleza envidiables. Sabía que sí de hacer ejercicio se trataba, debía seguir las instrucciones del profesor Numael, al pie de la letra.
También estaba el profesor Víctor Caro de química. ¡Qué señor! Debajo de su blusa blanca de profesor había una figura en vestido de paño, impecable. Hacíamos tantos experimentos, mezclas, tomas de temperatura, tiempos, phs y otras medidas, con un entusiasmo inigualable.
En matemáticas, recuerdo a la profesora Otilia. Seria, distante y dedicada a explicar y luego evaluar. Tenía miedo a las matemáticas. Creía que no podría aprenderlas hasta que llegué a la universidad y un profesor allí me las mostró con una sencillez asombrosa. ¿Por qué en el bachillerato me dijeron que eso era difícil y en la universidad me dijeron que no es así? No lo sé. Pero la posibilidad de tener profesores variados da múltiples maneras de acercarse al conocimiento.
El profesor de sociales que luego fue mi maestro de filosofía, me mostró la belleza del mundo y la dificultad que tenemos al ocuparlo y querer poseerlo como propio, lo que ha originado guerras desde el inicio de nuestra civilización. Recuerdo que en geografía nos llevaba a hacer viajes imaginarios por el mundo que me parecían reales. Luego, cuando me enseñó filosofía, entendí que Jaime Jaramillo, sería un profesor para recordar por siempre.
La señora Gabriela era la coordinadora de disciplina y ante ella, sus miradas y su presencia era inevitable sentir miedo. Si cometiste un error, ella lo sabía. No sé cómo ni cuándo, pero lo sabía.
La rectora Cecilia Bustamante era toda una dama. Nunca la vi descompuesta y siempre tuvo una voz de aliento para los padres que se acercaban a su oficina. Yo nunca fui, pero mi mamá encontró apoyo a su ideas y lideró muchas actividades con el colegio.
En la universidad recuerdo a Rodrigo Ruiz, un profesor que desbordaba conocimiento y siempre traía una pregunta inicial. Finalizada la clase preguntaba: ¿Ya tienen la respuesta? Nunca la tuvimos, pero la idea era dejarnos tantas preguntas cómo clases compartimos.
Recuerdo los profesores que programaban salidas, actividades que rompían con la cotidianidad y nos permitían aprender. Reconozco que aprendíamos más fuera del salón que dentro del mismo.
Adrián Useche, fue un gran maestro en la universidad. No me perdía un minuto de su clase. Era cómo perder un bálsamo en tu mundo confuso y difícil de comprender.
Tal vez, no he nombrado a muchos. Hay docenas de maestros que pasan por tu vida. Todos dejan una huella y la mayoría de ellas te hacen crecer y ser una mejor persona.
Lo que hoy somos se lo debemos a nuestras familias, a nosotros mismos y al esfuerzo, amor y tenacidad de maestros que nos impulsaron y vieron en nosotros potencial para salir adelante.
Gracias maestras y maestros. Su vida inspira la de muchos que hoy estamos construyendo otro país.
Hoy, 15 de mayo, realizamos un merecido reconocimiento a nuestras maestras y maestros en el Colegio RBJ. El protagonismo del Consejo Estudiantil y la preparación del área de matemáticas lograron sacar adelante una actividad que pone en primer lugar a los docentes.
Hemos cerrado el día con la alegría propia que trae reconocer que a nuestro lado hay personas valiosas que ddía a dia nos muestran otras posibilidades para crecer, ser y estar.
Como Rectora, mi agradecimiento total al Consejo Estudiantil. Una vez más muestran que unidos, organizados y entusiastas pueden sacar cualquier tarea adelante. Hoy arrancaron nuestras sonrisas y dejaron un ambiente de reflexión en torno al difícil papel del maestro en nuestros días.
Zoraya Flórez Álvarez
Rectora