El 24 de julio nos reunimos y celebramos el Día de La Familia.
El pasado viernes, el Colegio Rafael Bernal Jiménez no solo se puso de ruana; se dejó abrazar por ella.
Como los hilos que, uno a uno, dan vida a una ruana campesina, cada familia, estudiante, docente, directivo, colaborador y miembro del personal administrativo aportó su color, su fuerza y su historia para tejer una jornada inolvidable. La música, la danza, la poesía, el canto, las artes visuales y las expresiones de nuestra cultura dialogaron con la tradición y la creatividad en un mismo escenario. Entre coplas, carranga, torbellinos, bailes tradicionales y contemporáneos, la maravillosa participación de la Orquesta Filarmónica, la gastronomía colombiana, los dibujos de nuestras familias y los espacios para compartir, celebramos mucho más que un encuentro: celebramos el arte como lenguaje que nos reúne y la escuela como un territorio donde la cultura fortalece los vínculos y da sentido a la vida en comunidad.
La educación también sucede cuando una voz se convierte en canción, cuando un cuerpo encuentra en la danza una forma de decir, cuando un poema emociona, cuando un dibujo narra una historia, cuando compartimos el pan y la palabra, cuando una comunidad decide encontrarse para reconocer sus raíces. Allí el aprendizaje deja de ser una lección y se transforma en una experiencia que construye memoria, identidad y esperanza.
Gracias, Familia Bernalina, por recordarnos que una escuela no se sostiene por sus muros, sino por las manos que la tejen cada día. Porque, al igual que una ruana, nuestra comunidad abriga, protege y encuentra su verdadera belleza en la diversidad de sus hilos: cada uno distinto, cada uno indispensable, todos unidos para construir un mismo hogar.
Ofir Durán.